El enfoque didáctico utilizado se caracteriza por considerar fundamental
el partir de la vida real del estudiantado para propiciar el aprendizaje de la
ciencia. Se propone partir de experiencias de la vida cotidiana y explicarlas
aunque estas sean más complejas de lo que usualmente se estudia en cada nivel
educativo. El enfoque prioriza la comprensión conceptual y hasta intuitiva
sobre la manipulación de datos de forma matemática (Cambón
et.al. s.f.). Asimismo, se emplea un enfoque interdisciplinario donde se
aprovechan aportes que diversas disciplinas brindan lo cual enriquece los
procesos de aprendizaje (Grisolía, 2008, p.8). En este caso se integran la
cocina, la física, la química y la biología se integran para que el
estudiantado comprenda la ciencia detrás de la cocina. Incluso se integra la
literatura en uno de los proyectos denominado “Ciencia en la Olla de Don
Quijote” (Cambón et.al. 2005, p.91).
La innovación que se propone en este caso es partir de ciertos
procedimientos que se realizan en la cocina para analizar las variables que
influyen en que el procedimiento lleve al resultado deseado. Se analizan las
propiedades químicas de cada ingrediente y su importancia a nivel del
procedimiento con base en esas propiedades. En algunos casos (como por ejemplo
el de la caramelización) se estudia el efecto que tiene una variable (la temperatura)
sobre una sustancia (Cambón et.al. s.f.).
Otro aspecto de cambio que se propone es partir de lo experimental y
desde ahí ver la teoría en vez de partir de principios o conceptos teóricos y
buscar aplicaciones de estos.
La propuesta se podría aplicar de forma muy interés ante en ferias
científicas o en lecciones cotidianas de ciencias porque los materiales que se
necesitan están a disposición de la mayoría de personas ya que son utensilios
de cocina y muy pocos instrumentos de medición caros o difíciles de encontrar. Los
riesgos son muy reducidos en comparación a la manipulación de reactivos que
suelen ser peligrosos. Además, la motivación que suele producir sobre los y las
estudiantes el entender mejor aspectos de su cotidianeidad es un gran potencial
de esta propuesta ya que con el apoyo del estudiantado se facilitan los
procesos de cambio (Cambón et.al. 2005, p.90). Se podría también combinar esta
experiencia con momentos de esparcimiento en el grupo a la hora de probar lo
cocinado. Lo cual podría fortalecer los lazos interpersonales y las habilidades
de socialización del estudiantado.
La propuesta de la “Ciencia con buen gusto” es un aporte extraordinario
a la enseñanza de la ciencia. Es una forma concreta y muy interesante de
aplicar el constructivismo en tanto es partir de las necesidades y la realidad
del estudiantado y se le va guiando para que construya su aprendizaje mediante
procedimientos y observaciones científicas.
Otro aspecto muy valioso de la propuesta es que valoriza lo que es el
trabajo doméstico de cocinar, el cual usualmente se recarga en las mujeres y es
sumamente desvalorizado. El enfocar estas labores como procedimientos
científicos, con especificaciones fundamentadas en propiedades químicas y biológicas de las sustancias y propiedades
físicas de los procedimientos, se combate un poco la percepción de lo doméstico
como tareas sencillas e intrascendentes.
La dificultad que tendría la implementación de esta brillante propuesta
es la presión que ejerce sobre el actuar docente el deber cumplir el plan de
estudios impuesto por el Ministerio de Educación Pública. Planes que son
bastante extensos y que usualmente con costos se cubren en el transcurso de un
año. Para poder implementar este tipo de motivadores y enriquecedores proyectos
se necesitaría un cambio curricular, o apoyo de la dirección para priorizar
esto sobre algunos contenidos del plan de estudios.
Imagen 1. Panel mural sobre el proyecto denominado:
“Caramelo Líquido”
Fuente: teleonica.net (s.f.)


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