miércoles, 12 de junio de 2013

Ciencia con buen gusto. Físico química en la cocina.



A COCINAR

El enfoque didáctico utilizado se caracteriza por considerar fundamental el partir de la vida real del estudiantado para propiciar el aprendizaje de la ciencia. Se propone partir de experiencias de la vida cotidiana y explicarlas aunque estas sean más complejas de lo que usualmente se estudia en cada nivel educativo. El enfoque prioriza la comprensión conceptual y hasta intuitiva sobre la manipulación de datos de forma matemática   (Cambón et.al. s.f.). Asimismo, se emplea un enfoque interdisciplinario donde se aprovechan aportes que diversas disciplinas brindan lo cual enriquece los procesos de aprendizaje (Grisolía, 2008, p.8). En este caso se integran la cocina, la física, la química y la biología se integran para que el estudiantado comprenda la ciencia detrás de la cocina. Incluso se integra la literatura en uno de los proyectos denominado “Ciencia en la Olla de Don Quijote” (Cambón et.al. 2005, p.91).

La innovación que se propone en este caso es partir de ciertos procedimientos que se realizan en la cocina para analizar las variables que influyen en que el procedimiento lleve al resultado deseado. Se analizan las propiedades químicas de cada ingrediente y su importancia a nivel del procedimiento con base en esas propiedades. En algunos casos (como por ejemplo el de la caramelización) se estudia el efecto que tiene una variable (la temperatura) sobre una sustancia (Cambón et.al. s.f.).
Otro aspecto de cambio que se propone es partir de lo experimental y desde ahí ver la teoría en vez de partir de principios o conceptos teóricos y buscar aplicaciones de estos.

La propuesta se podría aplicar de forma muy interés ante en ferias científicas o en lecciones cotidianas de ciencias porque los materiales que se necesitan están a disposición de la mayoría de personas ya que son utensilios de cocina y muy pocos instrumentos de medición caros o difíciles de encontrar. Los riesgos son muy reducidos en comparación a la manipulación de reactivos que suelen ser peligrosos. Además, la motivación que suele producir sobre los y las estudiantes el entender mejor aspectos de su cotidianeidad es un gran potencial de esta propuesta ya que con el apoyo del estudiantado se facilitan los procesos de cambio (Cambón et.al. 2005, p.90). Se podría también combinar esta experiencia con momentos de esparcimiento en el grupo a la hora de probar lo cocinado. Lo cual podría fortalecer los lazos interpersonales y las habilidades de socialización del estudiantado.

La propuesta de la “Ciencia con buen gusto” es un aporte extraordinario a la enseñanza de la ciencia. Es una forma concreta y muy interesante de aplicar el constructivismo en tanto es partir de las necesidades y la realidad del estudiantado y se le va guiando para que construya su aprendizaje mediante procedimientos y observaciones científicas.
Otro aspecto muy valioso de la propuesta es que valoriza lo que es el trabajo doméstico de cocinar, el cual usualmente se recarga en las mujeres y es sumamente desvalorizado. El enfocar estas labores como procedimientos científicos, con especificaciones fundamentadas en propiedades químicas  y biológicas de las sustancias y propiedades físicas de los procedimientos, se combate un poco la percepción de lo doméstico como tareas sencillas e intrascendentes.
La dificultad que tendría la implementación de esta brillante propuesta es la presión que ejerce sobre el actuar docente el deber cumplir el plan de estudios impuesto por el Ministerio de Educación Pública. Planes que son bastante extensos y que usualmente con costos se cubren en el transcurso de un año. Para poder implementar este tipo de motivadores y enriquecedores proyectos se necesitaría un cambio curricular, o apoyo de la dirección para priorizar esto sobre algunos contenidos del plan de estudios.

Imagen 1. Panel mural sobre el proyecto denominado: “Caramelo Líquido”
Fuente: teleonica.net (s.f.)




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